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Caficultura: este es el momento

Caficultura: este es el momento

 

Un mercado se desmorona.

 

El Periódico/Opinión

Silvia Tejeda

Guatemala, 04 de marzo de 2010

 

Este es el momento para que el gobernante y quienes más influyen hagan un alto y mediten sobre la urgencia de apoyar a la caficultura guatemalteca, como el rubro que más ingresos representa para el país, y a sus áreas de cultivo, como las tierras que más conservan la biodiversidad y los bosques. Aunque la oferta y la demanda están hoy equilibradas, la demanda mundial creció en un 53 por ciento, tan sólo en diez años. Proceso que obliga a un cambio de orientación del cultivo que contribuya al combate de la pobreza. En el 2009, se vendieron 4.6 millones de sacos, que ingresaron US$550 millones para la actividad económica. Y por si no lo recuerdan, Guatemala es el quinto mayor productor de café, y es reconocido como el mejor del mundo.

Este es el momento para dejar a un lado ese discurso trasnochado y demagógico que propugna el enfrentamiento de clases y el odio entre “ricos y pobres”. Aquí, contrariamente a lo que se argumenta, el 70 por ciento de quienes lo cultivan, son pequeños productores que, en cooperativas o individualmente, se enfrentan al alza de los costos del cultivo, sin recibir medio centavo de subsidio del Estado o créditos blandos y a largo plazo, como sucede en Brasil, Colombia y pronto en El Salvador. El presidente salvadoreño, Mauricio Funes, quien fue un guerrillero, en la clausura de la Conferencia Mundial del Café, refirió que pondrá a la disposición de empresarios, caficultores y campesinos; todo un programa respaldado con US$50 millones para que se rescate el cultivo del café, trabajo que considera parte del ADN de los salvadoreños, y que el café sea otro brazo para levantar al país. Su visión de desarrollo, nada tiene que ver con sembrar antagonismos.

Este es el momento en que los colombianos ya van a la vanguardia en la región, preocupándose de la competitividad y la innovación. En los próximos diez años aumentarán su producción en 5 millones de sacos más. Están muy conscientes del daño que está causando a la caficultura el cambio climático y, para disminuir su impacto, se preparan conservando los bosques cafetaleros y resguardando su biodiversidad. Valdría la pena seguir su ejemplo. En el caso nuestro, el Inab va sólo, y sin establecer políticas de apoyo a quienes conservan los bosques cafetaleros, actuando a contrapelo a lo dispuesto en su reglamento, que convierte el soporte económico en pilar del sector maderero. Política totalmente contraria a su finalidad.

Aunque el tema no se trató en la reunión mundial, es coyuntural, y este es el momento para instar a la Comisión Negociadora con la Unión Europea, para que al discutir el rubro del café, piensen que están representando y comprometiendo el futuro de más de un millón 430 mil trabajadores; 288,366 productores; todos centroamericanos, que esperan que la Comisión rechace cualquier intento de suprimirle al café regional su denominación de origen, como se rumora, que la UE intenta. Sería inaudito permitir que en ese mercado se borre, para siempre, la identificación que coloca a Centroamérica como exportadora de excelentes variedades; solamente porque ellos son quienes lo mezclan. Sería permitir aniquilar por un capricho, un histórico esfuerzo de más de 200 años, eje de la estructura económica y calidad del grano que nos identifican.

Este es el momento para agradecer y felicitar a los integrantes de Anacafé, que trabajaron para que a la Conferencia Mundial del Café vinieran más de 700 personas de todo el mundo, a compartir con otros 700 guatemaltecos tan extensa, actualizada y valiosa información.

 

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